Destruccion y Todo Creador
Quisiera hablar de algo, que hace ni un instante me vino a la mente. Se trata de un asunto que entiendo ha fascinado al mundo desde los principios del tiempo. Hablo de si en verdad existe un “Dios Creador” una existencia / escencia universal de la cual todos y todo lo que conocemos provienen, y si es que efecto existe una forma de revertir el proceso de creación (de las partes). Soy sincero – Lo dudo.
Hace ya bastante tiempo tuve la suerte de ojear algunos libros de filosofía oriental. De cual filosofía en particular proviene el concepto del cual voy a hablar, no recuerdo, pero de cualquier forma carece de importancia para el efecto.
En el mundo existen un sinnúmero de culturas; algunas de ellas con costumbres y principios mas allá de nuestra comprensión. Lo que en una cultura significa una cosa, en otra significa otra muy distinta. Lo que para mi es un closet / armario, es lo que para otros una alacena o inclusive un dispositivo de tortura en el caso del Al Qaeda.
Todas estas diferencias son el resultado de un largo proceso de lo que podriamos denominar “moldeado cultural”. Este “moldeado cultural” es aquel proceso mediante el cual se nos enseña, desde el momento de nacer, a conceptualizar todo aquello que nos rodea; tanto lo físico como lo abstracto.
Al momento de nacer somos seres, que según nuestra (ya moldeada) forma de pensar, no saben nada; somos una cinta en blanco sobre la cual serán grabados a su debido tiempo, todo lo necesario para poder ser parte funcional de nuestra “inescogida” sociedad y su cultura.
Es que en verdad no sabemos nada al momento de nacer? Pienso que en realidad la respuesta es contraria a lo que pensamos; que de hecho nunca seremos mas parte del universo; de la propia existencia; del mismo “Dios Creador”, que en el momento mismo de la concepción y los 9 meses que vivimos dentro del vientre materno.
El alumbramiento, pasados los nueve meses de “destrucción”, es cual vacuna; una inoculacion infecciosa que nos adecua a un Nuevo mundo de inmundicia física, mental, conceptual.
Al momento de nacer, el ser humano es gastronómicamente hablando, comparable a una gelatina recien hecha; caliente, sin forma, moldeable. Una vez que esta gelatina es colocada en el molde de sociedad escogido, esta sufre un proceso de enfriamiento cultural. Al cabo de varios años de enfriamiento la gelatina se encuentra en capacidad de subsistir, sin perder su forma inclusive fuera del molde.
Es acaso posible revertir el proceso de culturación; esto es, promover un proceso de aculturación que nos permita regresar a nuestro estado líquido original; regresar a ser uno con el “Dios Creador”? Pienso que es teoricamente posible, pero imposible en la práctica.
Muchos practican la meditación como forma de alcanzar el denominado “todo” o “material Universal” del cual todo lo que conocemos se deriva y toma forma. La meditación es sin embargo y como yo lo entiendo, algo así como una cable entre dos vasos comunicantes. Este cable solo nos permite viajar de un punto a otro de nuestra existencia, mas no nos permite ver el todo que se encuentra alrededor de los (2) puntos.
La meditacion nunca sera capaz por si sola de lograr la reunificación con el todo debido a que es un método individualista y egoísta. El todo esta compuesto de todas las mentes y almas; no solo de algunas. La meditación es una práctica individual ajena a todos aquellos que rodean al practicante. No es posible hacer un pastel con solo los huevos de la receta.
A forma de ejemplo podríamos comparar al meditante a un viajero de metro que cree que con llegar a la estación de destino le será posible tener una vista completa de la ciudad y sus gentes. Es evidente que los que practican el yoga y logran estados elevados de meditación nunca lograrán lo que pretenden a la vez que viven existencias alienadas del resto de individuos del mundo con quienes mas bien deberían unirse para conseguir la “iluminación”.
En este punto creo que a lo mejor otra comparación ayuda a entender mi forma de ver las cosas. Nosotros los individuos somos como los ingredientes del pastel – el todo; somos la harina, el azucar y los huevos. De pretender hacer el pastel es necesario que cada uno de nosotros renuncie a su estado individual, como harina, huevos y azucar y se una a las demas partes para así poder conformar el pastel – el todo. Así como no es posible hacer el pastel sin la harina o la leche, es igualmente imposible reconformar el todo sin la voluntad de hacerlo de todos los seres que en escencia lo componen. Dicho de otra manera , lo que hace falta para lograr la reversión es que todos renunciemos a nuestras individualidades – que todos seamos iguales. Esto a su vez implica una eliminación de las clases sociales, económicas, conceptuales y finalmente del mismo ser. Para que la raza humana lograze semejante cosa sería necesario alcanzar la paz absoluta entre las gentes – cosa imposible dada nuestra belicosa naturaleza. Es así que la única forma en que alguna vez podremos lograr la reversión será muriéndonos todos. La destrucción en este sentido se transforma en un acto de creación – irónico no es así?
